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El Hospital IMED de Elche se convierte en el primer centro privado de España en tratar la diabetes pediátrica con infusión de insulina subcutánea continua

Notas de prensa | 2 de Octubre de 2013

Este tratamiento evita a los menores de 14 años las inyecciones periódicas diarias y les permite hacer vida normal.

El Hospital IMED de Elche es el primer centro médico privado de España que ha implantado la terapia con sistemas de infusión subcutánea continua de insulina para el tratamiento pediátrico de la diabetes, que permite a los menores tener un mejor control metabólico y alcanzar una buena calidad de vida sin las complicaciones crónicas de la propia enfermedad.

En España se calcula que aparecen entre 10 y 20 casos nuevos cada 100.000 niños menores de 14 años, de lo que se deriva que uno de cada 1.000 niños de esa franja de edad es diabético. O, lo que es lo mismo, hay unos 10.000 menores de 14 años con diabetes en todo el país. La diabetes Mellitus tipo 1 es pues, una de las enfermedades crónicas más frecuentes en la infancia y juventud y tiene un importante impacto sociosanitario por sus repercusiones a largo plazo y los condicionantes que su  tratamiento genera para la vida diaria. 

La doctora Emma Albiñana es la responsable del primer servicio privado de Endocrinología Pediátrica que administra el tratamiento con Infusión Subcutánea Continua de Insulina (ISCI) en España. Este tratamiento es adecuado para cualquier tramo de la edad pediátrica siempre que el paciente tenga soporte familiar, profesional y cumpla los criterios de inclusión. Cabe incidir en que este tratamiento no está indicado para todos los casos de diabetes pediátrica y que será el especialista junto a los padres quien decida si es la terapia oportuna en cada caso.

La doctora Albiñana explica que a los menores se les inserta una cánula que a través de un catéter que se conecta a una bomba del tamaño de un pequeño teléfono móvil, lo que permite que pueda infundir insulina cada tres minutos durante las 24 horas del día en pequeñas dosis, evitando las inyecciones periódicas del tratamiento convencional y generando “un ajuste más preciso” de las necesidades del menor sin incrementar el riesgo de hipoglucemia. La cánula insertada únicamente hay que cambiarla de sitio cada tres días y puede llevarse en múltiples partes del cuerpo. “Es así como conseguimos que el aporte de insulina se asemeje mucho más a la secreción fisiológica del páncreas”, según la doctora. 

Los menores que van a iniciar el tratamiento con bomba de insulina se someten previamente a un programa educativo, que suele ser de tres tardes, en el que se les enseña desde el objetivo del mismo hasta la experiencia con otros pacientes, pasando por los diferentes patrones basales, las técnicas de cambio del set de infusión o las zonas aconsejables de inserción del catéter y su cuidado.

Aunque su coste es más elevado que el tratamiento convencional, evita complicaciones a largo plazo. La bomba de insulina es cedida por la casa comercial y el material fungible es asumido por la compañía aseguradora tras autorizarla.

La principal ventaja de su uso es la mejor farmacocinética que adquiere la insulina y que disminuye la variabilidad respecto a cuando se administra en distintas zonas al ser siempre el mismo tipo de producto.

  • Dra. Emma Albiñana, Endocrinología Pediátrica